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Procurando Justicia: la vista desde organizaciones de sociedad civil

Robert O. Varenik
Comité de Abogados pro Derechos Humanos

Entre mis credenciales para hablarles sobre las organizaciones civiles y la procuración de justicia están dos publicaciones. Primero un análisis de los obstáculos al trabajo de organismos de derechos humanos y democracia en los 90, titulado, Un Ambiente Desalentador, y un libro en que utilizamos la procuración de justicia en el Distrito Federal como vehículo para explicar por qué persisten maltratos, hasta la tortura de personas detenidas. Esa obra se llama Injusticia Legalizada y fue publicada en cooperación con el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.

La invitación que se me hicieron es entonces una muestra de su compromiso y disposición para facilitar distintas voces sobre estos asuntos, hasta voces que a veces son públicamente críticas a las políticas oficiales. Deseo expresar mis profundas gracias al Maestro Batiz, el Procurador, y a la Subprocuradora Jurídica y de Derechos Humanos por haberme dado la oportunidad de estar hoy con Uds. Quisiera dar mis gracias y saludar al encargado de este Instituto, el Lic. Jose Luis Perez Canchola, quien a mi me ha brindado toda cortesía durante varias visitas para conocer el trabajo del Instituto. Y agradezco a todos de Uds. por venir hoy.

El tópico que nos concierne ahora son los organismos civiles y la procuración de justicia, o sea la justicia desde la perspectiva de dichas entidades. Hoy quisiera hacer dos cosas: ubicar los organismos civiles en cuanto a su papel y preocupación sobre la procuración de justicia, y ofrecer algunos elementos de dicho proceso que merecen atención, no sólo porque son áreas todavía caracterizadas por abusos, sino por su inherente importancia primordial.

Quisiera empezar con una definición: de forma muy genérica entendemos por sociedad civil
"el amplio campo de asociaciones y organizaciones que reclaman la participación y el reconocimiento en distintos ámbitos de la vida pública a través de movilizaciones y otras actividades.

Dentro de este universo de actores de sociedad civil se tiene, además de las ONG, periodistas, grupos profesionales, sindicales y un sinnúmero de personas. Pero quisiera sugerirles otra manera de ver a la sociedad civil y su papel. Es una responsabilidad. Y es mutua, tanto de la sociedad civil como de las autoridades.

En qué consisten estas responsabilidades? Para los organismos civiles:

  • identificar y hacer públicas las áreas de prioridad en política pública;
  • articular y señalar los principios democráticos que regulan o deben regular estas políticas;
  • documentar las practicas y políticas actuales, denunciando o felicitando la actuación según las circunstancias;
  • analizar y proponer; y
  • educar (tanto a las autoridades como a los medios y al público)
Las obligaciones del gobierno son semejantes y correspondientes:
  • Identificar sus prioridades y comunicarlas; Anunciar los principios de su gestión y vivir con estos;
  • ser transparente -- informar, admitir, reconocer lo bueno y lo malo de su actuación;
  • proponer cambios; y
  • educar a la ciudadanía en la materia

Como ven, los elementos de ambos papeles son tan similares que implican en el mejor de los casos un dialogo. Puede ser un intercambio de comentario y respuesta mediante correspondencia, la prensa, lo que sea, aunque funciona mejor cuando existen algunos espacios para sentarse y discutir las cosas. En momentos de transición, sobre la cual comentaré más adelante, a veces ambas partes tienen dificultades para adivinar y acomodarse a nuevos papeles y modalidades.

No voy a ofrecer notas de calificación (es decir no hago aquí report cards ) sobre el desempeño de la sociedad civil o del gobierno en este campo, salvo decir que en todos los países falta trabajo, existen todavía retos por enfrentar y resolver. Esta mañana quisiera más que otra cosa ayudar a identificar las prioridades.

II. Por qué tanto enfoque sobre las ONG? Y por qué ellas hacen lo que hacen?

Entre los distintos actores civiles, son las ONG las que tiene que asumir el peso de este trabajo, quienes llevan la responsabilidad de abogar y presionar de manera constante.

Todos quisiéramos ver, creo, que los medios de comunicación hagan estas cosas. Pero en la práctica la prensa tiene otros intereses que competen con ese papel que acabamos de señalar. Son intereses comprensibles que les hacen difícil ser una fuente consistente de análisis y propuesta. Son negocios, intentan hacer atractivo su producto al lector cotidiano, y tienen la presión de competencia constante entre sí por la cual su cobertura suele enfocarse al escándalo, crimen y espectáculo en vez de a los elementos de buena gobernancia.

Otras entidades, como los colegios o las barras de abogados, también tienen agendas comprensibles pero particulares. Ellos representan los intereses de algunos actores dentro del sistema jurídico y poco nos sirve esperar que ellos proporcionen análisis o promuevan propuestas que puedan perjudicar los intereses de su membresía, o es decir el negocio de la profesión.

En contraste, las ONG son creadas para documentar y presionar para lograr cambios. Típicamente, no tienen intereses económicos en los resultados, y son motivados por la importancia que ellos dan a estos temas. Desde luego, en algunos casos los integrantes de una entidad no gubernamental pertenecen al grupo o sector social cuyos derechos forman el enfoque del trabajo de dicho organismo, como puede ser por ejemplo, en aquellas ONG dedicadas a derechos indígenas, o de mujeres, o personas discapacitadas. Pero en cada caso es la convicción de que hay violaciones que requieren remedios lo que subraya la motivación del activismo, y ese factor les distingue a los ONGs de otras formas de agrupaciones gremiales o profesionales, y de entidades comerciales como son los medios de comunicación.

Vale detenernos aquí para reflexionar sobre el momento histórico; esta coyuntura que queremos llamar de transición democrática, con una alternancia de poder sin precedentes en la republica. Este es el momento tanto para el DF como el gobierno federal en el que los organismos civiles deben estar presionando con más insistencia. Quisiera recordarles algo de una exposición que escuché anoche. Un gobierno de transición que pierde su carácter de reformista deja de ser gobierno de transición. Vuelve a ser un gobierno más… y una oportunidad más perdida.

Las transiciones son también muy riesgosas para las ONG, tanto porque su papel puede cambiar como por la disminución de atención y apoyo cuando lo dramático de una crisis ha pasado.

Sudáfrica es un ejemplo muy ilustrativo, aunque desafortunado en este respecto. Durante la época de apartheid se desarrolló una red impresionante de oficinas de asesoría, pequeñas ONG cuya presencia tanto en las ciudades como en las llamadas “homelands” era un verdadero salvavidas para gente capturada por la policía. Con la transición a un estado democrático bajo el mandatario Nelson Mandela la naturaleza y las raíces del abuso policial cambiaron, pero no el problema en sí. Pero cinco años después del inicio de esta transición, el número de dichas oficinas cayó desde más de 400 hasta alrededor de 250, ya que el apoyo al sector no gubernamental disminuyó radicalmente después del fin formal de apartheid.

Digo esto porque en una transición a gobiernos electos, el papel de las ONG suele llegar a concentrarse menos en la represión política y más en cosas cotidianas — los abusos y fallas diarias de las instituciones. Cuando se trata del ámbito penal, esta preocupación puede parecer a algunos como un apoyo a los delincuentes. No es así. Estas tareas no son tan populares como la lucha contra dictaduras pero son igualmente esenciales.

Ahora bien, a la procuración de justicia penal. La justicia es central para las nociones de derechos humanos y democracia. Se ha creado la frase "Estado de Derecho" para reflejar nuestra idea de lo que es la operación de la ley -- aplicada igual y equitativamente a todo hombre, mujer, niño e institución -- lo que distingue un país democrático que uno que no lo es.

La expositora sobre democracia a quien escuché anoche nos recordó que no sólo queremos tener una democracia formal sino que una democracia incluyente. Pensé yo que esto capta exactamente la prueba de ácido de un sistema de procuración de justicia. Necesita ser un sistema cuyas normas y garantías incluyan aun a las personas presuntas responsables o acusadas de delitos. (Cabe destacar que las garantías deben incluir también a las victimas, que han sido desplazadas de un proceso ya dominado por litigantes profesionales de ambos lados.) Entonces el sistema jurídico, como la democracia a la cual pertenece debe ser juzgado en cuanto cómo se trata a los menos queridos, los acusados de delitos, de habernos hecho un daño.

En términos simples y generales, ésta es la valoración que preocupa a los organismos civiles -- si están incluidas estas personas desfavorecidas dentro de la garantía de un país de derecho. Enfatizo esto para dejar claro que no es para favorecer a los delincuentes - o mejor dicho, presuntos delincuentes sobre los agentes del estado. Es que para la ONG lo que están vigilando es la calidad de nuestra justicia, dispensada por fiscales y jueces de nuestro gobierno. Son ellos una extensión de nosotros como ciudadanos y como ciudadanos debemos exigir de ellos un ejercicio de poder justo y confiable.

Déjenme ofrecer una experiencia personal, que sucedió pocas semanas después de mi llegada a México. Eran las ocho de la noche, y alguien tocó la puerta. Al abrir encontré a dos policías judiciales, su patrulla estacionada enfrente, quienes me decían que tenía que ir con ellos, que tenían una orden de detención en mi contra. Como pasa en las películas, mi hija, entonces de dos años, llego a la puerta, y jalando mi pantalón para llamar mi atención me preguntaba si estos señores me iban a llevar, porque su mamá no estaba y entonces ella se quedaría solita.

Para terminar el cuento, la orden, nosotros pronto descubrimos, no era para mí, sino para el señor que había vivido en la casa hasta el mes previo, antes de regresar a su país en Europa. Al darse cuenta entonces que no se trataba de mí los elementos no sabían qué hacer. "Fíjese que, señor," decía uno con toda cortesía.... "tendríamos un problema si no hemos ejecutado la orden…." Nunca quedaba claro si ellos iban a sufrir una pena por no haber ejecutado la orden (porque la sospecha sería entonces que por causa de un soborno, ellos dejaron libre el sujeto) o si ellos ganarían algún estimulo por cada orden ejecutada, pero su petición fue explicita: que yo les permitiera llevarme para que pudieran cumplir, y después podríamos aclarar el asunto para que yo entonces saliera libre.

Como pueden imaginar de un abogado neoyorquino, les informé que esto nunca pasaría, que si intentaban hacer algo patentemente fuera de la ley les aseguraba que pagarían, y como muestra de la buena fe de esta promesa, empecé a marcar a un amigo mío que trabajaba con el Maestro Batiz. Esto fue suficiente para acabar con la idea de llevarme, y para no dejarlos sin asistencia, les redacte unos párrafos que les podría servir para explicar en su informe las razones para no haber puesto a un sujeto a disposición del MP.

¿Por qué les ofrezco esta historia? Porque quisiera que después de este evento, y en cualquier momento en que tengan alguna duda sobre los que velan por los derechos de los acusados, o el debido proceso, quisiera que tomen un momento para reflexionar sobre estos sucesos, pero asumiendo que:

  • no eres un abogado, especialista en lo penal mexicano;
  • no gozas de colegas y amigos entre los oficiales de la Procuraduría que te pueden ayudar en un caso de esa naturaleza;
  • no sabes tus derechos, ni tienes abogado privado;
  • en suma, que su fortuna depende en la calidad del proceso, de los actores, y las garantías que te protegen de cualquier abuso o arbitrariedad.

Estos son los supuestos que caracterizan la vasta mayoría de los encuentros cotidianos entre un sujeto y el Estado en la procuración de justicia. Que el sistema funcione bajo estas circunstancias es algo que a todos nos debe preocupar.

¿Entonces cuáles son los valores que el sistema penal necesita cumplir para tener la calidad de justicia que todos quisiéramos bajo tales circunstancias? La siguiente es una lista muy parcial de algunos elementos:

  • acceso a la justicia. Dentro de este complejo sistema jurídico, el componente más tangible es el acceso a una representación adecuada: que toda persona tenga un inmediato, confidencial y amplio acceso a un defensor desde el momento de su detención.
  • lo equitativo del proceso. La ventaja del derecho solo se manifiesta con una oportunidad adecuada de presentar su caso. Esto implica los recursos jurídicos, y economicos y la participación en cualquier aspecto del proceso que sea necesaria para impugnar las pruebas del MP y/u ofrecer evidencia propia de su inocencia.
  • Igualdad ante la ley -- que esta posibilidad esté dentro al alcance de todos
  • prioridades balanceadas -- que el sistema logre y sus procedimientos reflejen un balance adecuado entre el dar las herramientas a las autoridades para procesar a los delincuentes y evitar que hayan abusos y arbitrariedades
Aparte de los elementos de cada proceso individual, es necesario tener instituciones y sistemas que reúnan las siguientes características:

  • Transparencia: que haya información pública y suficientes oportunidades para ver y estudiar el desarrollo del proceso
  • Rendición de cuentas: un sistema de rendición de cuentas que permita revisar el desempeño - tanto de la calidad como de la cantidad -- de fiscales, defensores, y para atender bien las quejas
  • Mecanismos para producir mejores profesionales: - implica sistemas de formación, tanto durante el servicio como antes de empezar la carrera.
Y para ayudarnos a tener los procesos, y el sistema que queremos y necesitamos, qué pueden hacer las organizaciones civiles? Algunas sugerencias:
  • Coadyuvar en los procesos y en el sistema en su conjunto. No solo defender casos, sino usarlos como una ventana abierta al proceso. Cada evento es una herramienta de un diagnostico. Si pueden lograr obtener información más sistemática, usarla para evaluar el sistema en su totalidad. Pero sólo por observar, las ONG pueden ayudar - tal vez intentar visitas laicas no esperadas para enviar el mensaje de que el sistema está bajo escrutinio y fiscalización social. Hay un plan de derechos humanos de la Procuraduría. Con este documento el gobierno ha cumplido con por lo menos una de las tareas que les señalé al empezar. Entre otras cosas las ONG pueden definir su papel como analistas del gobierno
  • Las ONG pueden ofrecer crear un grupo de trabajo con oficiales cuyo trabajo sería estudiar una muestra de casos y sacar de esta revisión conclusiones para posibles reformas.
  • Más que otra cosa, yo creo que las ONG deben en su trabajo escoger de vez en cuando un derecho -- al acceso a la defensa por ejemplo -- e insistir que tanto ellos como el gobierno examine la calidad de esto en la práctica. Así, pedazo por pedazo, analizamos los elementos de la justicia, poner los problemas y posibles soluciones sobre la mesa de discusión.
  • Buscar alianzas con la comunidad académica, con gente que tiene el lujo de estudiar e investigar. La practica tiene que estar en dialogo con lo teórico siempre.
  • Educar a la prensa. Su trabajo es difícil, con muchas presiones de tiempo que no siempre permiten explorar un tema en detalle antes de la hora fatal para entregar su reportaje. Crear espacios informativos ayuda a enriquecer el discurso público mediante un mejor y más informado reportaje.

Estas son solamente algunas ideas. Vale la pena hacer notar que daría los mismos consejos y tareas a las autoridades competentes.

Seria bonito si cada ciudadano pudiera llegar a evaluar el sistema de procuración de justicia, porque es de tanta importancia para la sociedad. Pero debido a nuestras diversas responsabilidades de trabajo, familia etc., eso no es factible, y entonces tenemos los organismos civiles, que hacen esto, que pelean esto en nombre de los derechos de cada uno de nosotros.


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